Nuestra mente vs la adicción a las redes sociales

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¿Estás viviendo tu vida o la de las redes sociales? Asumir nuestra realidad, desde la conciencia, con sus defectos y sus virtudes, sin llenarnos de ‘realidades prefabricadas’, disminuye la ansiedad y acrecienta la proactividad. Sin embargo, a día de hoy ya son muchas las personas que maquillan su vida y la llenan de falsas apariencias en redes sociales. Y no solo se convierte en eso, ya que todo ello puede generar una adicción a las redes sociales.

En la actualidad coexisten millones de personas en el mundo  que  -como autómatas- pretenden seguir patrones de conducta, que más allá de hacerlos exitosos, los sumergen en un mar de ansiedad, inconformidades y complejos. Se convierten así en seres incapacitados para vivir el aquí y el ahora, obviando la trascendencia del pensamiento consciente, el cual puede eliminar cualquier elemento nocivo para nuestra vida.

 

Realidad Vs Redes Sociales

La globalización es un hecho y así su necesidad de apegarnos a la inmediatez; una ventaja servida hoy en las RRSS. Sin embargo, son muchas las personas que desvirtúan tal utilidad, priorizando temas más superficiales, con la pretensión de reflejar “vidas perfectas”, “relaciones intachables”, “cuerpos fitness”, entre un largo etcétera que al final acaba solapando, justamente, con la antítesis de lo que se muestra y con la vida que realmente llevan.

 

 

Todo esta serie de necesidades vacías que responden a un patrón de estereotipos y que generan emociones corrosivas, son manejables desde una mente con poder, tal como lo mencionamos en nuestro artículo anterior: “El maravilloso poder de tu mente”, en el cual se expone que la única solución a la infelicidad constante es el entrenamiento de la mente para conseguir el pensamiento consciente.

El principal objetivo es asumir las riendas de tus pensamientos desde la decisión, para así poder afrontar asertiva y efectivamente este gigante que suponen las redes sociales y sus condicionamientos, ya que muchas veces suelen verse como el escape a un problema o una situación molesta.

Detenerse durante horas a revisar Instagram, Facebook, Snapchat, Twitter, no es precisamente el mejor ejercicio para superar algún episodio melancólico. Muy al contrario, genera una conducta “comparativa”, casi irracional, que deviene en una suerte de decepción permanente, cuestionamientos interminables y victimización. Así, en ausencia de la mente equilibrada y sana, todas estas emociones logran permanecer en nuestra psiquis, logrando que caigamos en un círculo vicioso.

 

No todo lo que vemos en redes sociales es cierto

¿Cuan posible crees que es deshacerse de ese hábito diario de husmear la vida de los demás en las redes sociales? Según el resultado de un estudio realizado  en un instituto danés, mirar Facebook de esa manera genera infelicidad. Dicha investigación dispuso que un grupo de personas no mirasen sus RRSS por una semana; los mismos aseveraron sentirse con menos estrés y presentaron un mejor enfoque en sus actividades rutinarias.

Ese hecho nos permite corroborar que quienes no usan RRSS suelen sacarle más provecho a su día y distribuirlo en ejercicios, descansar, disfrutar del ahora, entre otras. Adicional a eso, el divorcio de la necesidad de atender estos medios, nos permite hablar con la gente que tenemos alrededor: amigos, pareja y familiares.

 

Vidas maquilladas en Instagram

Todo eso que miramos en redes sociales hasta cierto punto está apartado de la realidad, es más bien un ejercicio de publicidad o placebo. Esta adicción nace de la necesidad de proyectarnos de una forma específica, por carecer de herramientas y prácticas para el ejercicio mental que acá siempre te ofrecemos.

Entonces, si ves que tu vida social es distinta a la del resto, ¡siéntete bien! Al final no estás anclado a la necesidad de subir una cantidad incontable de fotos para validarte ante nadie. Reflexiona y ten en cuenta que cada momento que has vivido; la fiesta del finde o tus vacaciones más anheladas, estarán guardadas en tus recuerdos, porque los has palpado, son reales aunque no hayan sido publicadas.

 

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