El impacto de los pensamientos negativos en nuestra mente

Somos lo que atraemos blog

Como ya sabemos, somos 100% energía. Todo lo que existe a nuestro alrededor, nuestro entorno y nuestra realidad es creado por átomos o partículas que están en constante movimiento y se “acomodan” según la vibración de nuestro pensamiento. Por esto, es sumamente importante ser conscientes de la calidad de lo que pensamos, sentimos y decimos, pues impactará de manera directa en todo nuestro entorno. Y si nuestros pensamientos son negativos, nuestra realidad también lo será.

 

Pensamientos negativos y positivos

Todos tenemos un consciente y un subconsciente que son nuestro propio universo. Su trabajo es hacer realidad lo que pensamos, lo que hablamos y lo que sentimos a lo largo del día.

Si te enfocas en cosas negativas, te llegarán cosas negativas; si te enfocas en cosas positivas, las piensas, las sientes y las hablas, con absoluta seguridad te llegarán cosas positivas. Pero, ¿cómo sucede? Es física pura.

 

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Cada pensamiento, cada palabra y cada acción lleva implícita una vibración energética que “empata”, por así decirlo, con nosotros mismos. Toda esta energía que emitimos funciona como “eco”, es decir, todo lo que yo emito, irremediablemente vuelve a mí y por eso atraemos lo que somos.

Entender cómo opera en nosotros la energía y aprender a utilizarla a nuestro favor es clave, para nuestro desarrollo como personas y para la consecución de nuestros sueños y de la vida que queremos llevar.

 

Las palabras negativas

Se ha comprobado a través de diferentes estudios que las palabras negativas nos estresan, nos generan ansiedad, empeoran nuestro estado de ánimo e incluso afectan a nuestra salud.

Las palabras negativas afectan a nuestra mente y por ende a nuestro entorno. Todos deberíamos tener más cuidado cuando hablamos, pues las palabras que usamos son el reflejo de lo que pensamos y de la sensación que ese pensamiento genera en nosotros, y pueden incluso determinar el día que tengamos, para bien o para mal. De hecho, la elección de las palabras que usemos a diario y el diálogo interno que mantengamos con nosotros mismos tiene un mayor impacto en nuestras vidas de lo que muchos pueden pensar. Incluso a nivel del funcionamiento cerebral.

El problema es que, aunque algunas palabras no representen la realidad, ciertas partes del cerebro, como el tálamo y la amígdala, reaccionan ante ellas como si fueran realidad y envían un mensaje de alarma que provoca un aumento de la producción de hormonas vinculadas al estrés, como el cortisol. Estas hormonas inundan nuestro organismo y afectan nuestra capacidad para procesar la información y tomar decisiones, ya que terminan “apagando” los lóbulos frontales y aumentan la intensidad de la actividad cerebral en algunas de las zonas relacionadas con las emociones.

 

El control de los pensamientos

Podría decirse entonces que este tipo de impacto es circular, pues el impacto negativo se produce por el pensamiento inicial negativo, pero se traduce en un estrés que a su vez vuelve a impactar en el pensamiento y por consecuencia esa frecuencia vibracional a nuestro entorno.  

Ser conscientes de la calidad de nuestros pensamientos, ser impecables con lo que decimos, sentimos y en coherencia con lo que hacemos, se hace verdaderamente necesario, ya que estos pensamientos definirán nuestro entorno y lo que manifestemos en nuestra vida.

Aprender a pensar bien para re-codificar el cerebro y así cambiar nuestra frecuencia vibracional a veces parece un reto inalcanzable, sin embargo, es perfectamente posible, pues se basa solo en ejercitar la mente como si se tratara de un músculo. A través de la meditación, la concienciación de lo que estoy sintiendo y la costumbre de alimentar el alma y el cuerpo de bien-estar, bien-pensar y bien-decir.

 

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